La historia de Chevrolet en Argentina es una saga de evolución constante que produjo algunos de los autos más queridos del país. Todo comenzó con el Chevrolet 400, basado en el Chevy II/Nova estadounidense, que se fabricó en la planta de San Martín a partir de 1962.
El 400 era un sedán compacto, moderno para su época, con motor de 4 cilindros inicialmente y luego el famoso 6 en línea de 194 pulgadas cúbicas. Su diseño limpio y su mecánica confiable lo hicieron popular rápidamente. Pero fue la llegada de la Chevy Serie 2 en 1969 la que cambió todo.
La Chevy Serie 2 fue una revelación. Con líneas modernas y afiladas que parecían diseñadas en un túnel de viento, motores potentes de 4 y 6 cilindros, y versiones que iban del sedán familiar al agresivo coupé, la Chevy se ganó el corazón de los argentinos de una manera que pocos autos lograron.
La versión Coupé, con su techo bajo y su silueta musculosa, se convirtió en un ícono instantáneo. Era el auto que los jóvenes ponían como póster en la pared, el que todos querían estacionar frente al bar del barrio. Y cuando General Motors presentó la versión SS (Super Sport), con motor 250 y equipamiento deportivo completo, la Chevy alcanzó un estatus legendario.
La producción continuó hasta 1978, pero el impacto de la Chevy en la cultura argentina es eterno. Hasta hoy, los encuentros de Chevyeros son multitudinarios, y un coupé SS bien restaurado puede valer más que un auto importado cero kilómetro.