En 1971, Chrysler Argentina sorprendió al mercado con un auto que rompía completamente con la tradición de los grandes sedanes americanos: el Dodge 1500. Basado en el Hillman Avenger británico, este compacto representó la apuesta de Chrysler por un futuro más europeo.
Con su motor de 1.5 litros (de ahí el nombre), suspensión independiente en las cuatro ruedas y un diseño moderno y aerodinámico, el 1500 era la antítesis del Polara. Era liviano, ágil, económico y sorprendentemente divertido de manejar. Los jóvenes lo adoptaron con entusiasmo.
El 1500 evolucionó con versiones que ampliaron su alcance: la Rural para las familias, el Coupé para los deportivos, y las versiones con motor 1.8 litros para quienes querían más potencia. Cada variante mantuvo la esencia de un auto bien concebido y agradable de conducir.
La historia del Dodge 1500 tiene un epílogo curioso: cuando Volkswagen compró la planta de Chrysler en San Justo en 1980, el auto pasó a venderse como Volkswagen 1500. Mismo auto, distinto logo. Para los puristas, siempre fue y será un Dodge.