Más allá del legendario 600, FIAT Argentina produjo una serie de modelos que acompañaron la evolución del país y del automovilismo a lo largo de tres décadas.

El FIAT 1600 llegó en 1963 como un salto de categoría respecto al Fitito. Con motor de 1.6 litros delantero, cuatro puertas y espacio real para cuatro adultos, el 1600 era el auto para la familia que crecía. La versión Coupé, con su diseño elegante firmado por Pininfarina, fue un éxito entre los jóvenes profesionales. Hoy es una pieza de colección muy buscada.

El FIAT 125, presentado en 1972, trajo modernidad europea al mercado argentino. Con motor de doble árbol de levas, suspensión independiente y un diseño que combinaba elegancia italiana con robustez para las condiciones locales, el 125 fue el auto que demostró que FIAT podía hacer más que autos económicos. La versión Multicarga, con caja de pickup, fue una solución práctica típicamente argentina.

Pero el verdadero revolucionario fue el FIAT 128. Presentado en 1971, el 128 trajo la tracción delantera a la Argentina. Esto significaba más espacio interior, mejor tracción bajo lluvia y una maniobrabilidad superior. El motor transversal de 1.3 litros era vivaz y económico. Las versiones IAVA (con motor preparado por la firma Industria Argentina de Vehículos Automotores) se convirtieron en pequeños cohetes que hacían sufrir a autos de mayor cilindrada.