El Ford Fairlane argentino representó el máximo lujo que Ford podía ofrecer en Sudamérica. Producido desde 1969 hasta 1983, este sedán de gran porte era la respuesta de Pacheco al creciente mercado de autos premium nacionales.
Con un motor 3.6 litros de 6 cilindros inicialmente, y luego el formidable V8 de 4.1 litros (292 pulgadas cúbicas), el Fairlane ofrecía una potencia que ningún otro auto argentino podía igualar. El V8 no solo era poderoso sino también refinado, con una suavidad de marcha que invitaba a los viajes largos por la ruta.
Las versiones LTD representaban la cúspide del lujo nacional: aire acondicionado, dirección hidráulica, tapizado de cuero, madera en el tablero y un silencio de marcha que rivalizaba con los autos importados más caros. Para los empresarios argentinos de los 70, llegar en un Fairlane LTD era una declaración de éxito.
El Fairlane también tiene su historia en competición. Las versiones preparadas para el TC y las carreras de Turismo Nacional demostraron que debajo del lujo había un auto con huesos deportivos. El V8 en manos de preparadores como Berta podía producir potencias asombrosas.