El Ford Falcon estándar era el caballo de batalla, pero las versiones Sprint y Futura le agregaron una dosis de emoción y refinamiento que las convirtieron en favoritas de los entusiastas.

El Falcon Sprint apareció en 1971 como la versión deportiva que Ford Argentina necesitaba para competir con el Torino TS. Con un motor 221 de mayor potencia, suspensión endurecida, neumáticos más anchos y una estética que incluía franjas deportivas y llantas especiales, el Sprint era el Falcon que todo joven soñaba tener. En el TC, los Sprint preparados eran máquinas formidables.

La versión Futura apuntaba a un público diferente: el comprador que quería confort y distinción sin resignar el carácter Falcon. Con tapizados mejorados, mejor insonorización, reloj eléctrico y terminaciones de mayor calidad, el Futura era el Falcon para salir a cenar el sábado. Las últimas versiones de los años 80 incluían aire acondicionado y dirección hidráulica.

Lo genial del Falcon era que todas las versiones compartían la misma mecánica básica, lo que significaba que un Sprint podía mantenerse con los mismos repuestos que un Falcon de taxi. Esa practicidad era parte fundamental de su éxito.