Treinta años de producción ininterrumpida. Más de medio millón de unidades fabricadas. El Peugeot 504 no es solo un auto: es una institución argentina.

Producido en la planta de Berazategui desde 1969 hasta 1999, el 504 se ganó a pulso el apodo de "El León". Su suspensión, diseñada para los caminos africanos donde Peugeot dominaba el Rally, resultó perfecta para las rutas argentinas con su mezcla de asfalto deteriorado y banquinas de tierra. Ningún otro auto ofrecía ese nivel de confort en las peores condiciones.

La versión diesel fue una revolución. El motor XD2 de 2.3 litros era virtualmente indestructible: económico, longevo y capaz de alcanzar 500.000 kilómetros sin una reparación mayor. Los taxistas lo descubrieron y nunca lo abandonaron. Durante décadas, las flotas de taxis de Buenos Aires eran océanos de 504 blancos con techo negro.

El 504 también brilló en versiones especiales: la Pickup, que se convirtió en la reina de las camionetas argentinas, y la Rural, el vehículo familiar por excelencia del interior del país. Cada versión heredaba la misma confiabilidad legendaria y la misma suspensión que convertía los pozos en suaves ondulaciones.

Hasta hoy, ver un 504 por la calle es cosa de todos los días. Algunos tienen 40 años y siguen siendo el transporte diario de sus dueños. El León no muere: solo duerme entre viaje y viaje.