No existe un auto más argentino que el Rastrojero. Nacido en 1952 de la necesidad y el ingenio nacional, este utilitario es la prueba viviente de que la Argentina puede crear desde cero cuando se lo propone.
La historia del Rastrojero comienza en las fábricas de IAME en Córdoba, cuando el gobierno de Perón necesitaba un vehículo económico para motorizar el campo argentino. Los ingenieros de IAME diseñaron un utilitario simple pero robusto, con motor diesel y una construcción que priorizaba la facilidad de mantenimiento por sobre todo lo demás.
El Rastrojero fue pick-up, furgón, ambulancia y hasta colectivo escolar rural. Su motor diesel Borgward de 1.8 litros era de una economía legendaria: se dice que un Rastrojero podía recorrer 20 kilómetros con un litro de gasoil, una cifra que los autos modernos envidiarían. La mecánica era tan simple que un agricultor con herramientas básicas podía hacer la mayoría de las reparaciones.
Se produjeron diversas versiones a lo largo de los años: el Rastrojero Diesel original, el Conosur con cabina más moderna, y varias configuraciones de caja y carrocería. Todos compartían la misma filosofía de diseño: máxima utilidad, mínima complicación, durabilidad extrema.
El Rastrojero dejó de fabricarse en 1979, pero su espíritu perdura. Es el auto que demuestra que no hacen falta grandes presupuestos ni tecnología importada para crear un vehículo que funcione, que dure y que cumpla su misión con honestidad.