La presencia de Renault en Argentina tiene una historia peculiar: llegó primero como socio de IKA y terminó siendo una de las marcas más populares del país. Los modelos que más marcaron la memoria popular fueron el 4L y el Renault 12.

El Renault 4L (o simplemente "el cuatro") llegó al mercado argentino como un auto práctico y económico que se adaptaba a cualquier uso. Con su motor trasero de 845cc, su suspensión por barras de torsión y su portón trasero que lo convertía en un mini-utilitario, el 4L era el auto de los comerciantes, los viajantes y los aventureros con presupuesto ajustado. Su simplicidad mecánica permitía reparaciones casi milagrosas al costado del camino.

El Renault 12 fue un éxito rotundo de ventas en los años 70 y 80. Con motor delantero longitudinal de 1.3 litros (luego 1.4 y 1.6), diseño moderno y un nivel de equipamiento que superaba a muchos competidores, el 12 se convirtió en uno de los sedanes más vendidos de la historia argentina. Las versiones TS y TL ofrecían distintos niveles de equipamiento, y la Rural era una opción familiar muy apreciada.

Lo que pocos saben es que el Renault 12 argentino tenía diferencias significativas con su equivalente francés: suspensión reforzada, protecciones inferiores adicionales y un sistema eléctrico adaptado. Era, en esencia, un auto argentinizado para las duras condiciones locales.